La singularización

28 Jun 2010

La lengua cotidiana se rige por la ley del menor esfuerzo y por la atuomatización. Al hablar, tendemos a la eficacia y a la rapidez, y percibimos  y describimos  a los objetos automáticamente.

Según Shlovsky (1893-1984), la lengua poética existe para evitar esto. Su función es liberar la percepción del automatismo, y poder plasmarlo estéticamente en las creaciones literarias. Esto se puede lograr mediante muchos recursos.

Uno de ellos consiste en la singuarización, en desciribir al objeto como si se lo viera por primera vez. De esta manera se logra oscurecer la forma del objeto y aumentar la dificultad y duración de su percepción. Un ejemplo de este procedimiento lo podemos encontrar en Instrucciones para subir una escalera o Instrucciones para llorar de Julio Cortázar.

Lo que se busca es crear una percepción particular del objeto, lo importante es la manera de experimentar su esencia artística, no su esencia cotidiana. Por lo tanto, mediante las imágenes logradas por el proceso de singularización, obtenemos un discurso poético elaborado, oscuro, distinto de los prosaicos.

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